Aún estoy aqui, esperando, esperando que salga el sol, porque hace solo diez minutos que ha dejado de llover, aún las nubes no se han retirado, queda esa oscuridad grisácea en el cielo. Todos, o por lo menos, casi todos, hemos sentido alguna vez la melancolia de día lluvioso. Parcece difícil creer que en realidad todo se debe al clima, los sentimientos que nos rodean en aquel momento, las lagrimas que sin desearlo resbalan por tu cara llegando a cualquier punto extraviado del mundo, pero en el fondo no es tan malo como parece.
Esas sensaciones extrañas que recorren tu estomago en aquel momento son las pequeñas sensaciones que has sentido a lo largo de toda tu vida pero a la vez, esas "maripositas" son cada lagrima, cada risa, cada golpe que te has dado en tus años de existencia. Que nadie sabe como ni porque, se muestras vivos con la conocida lluvia de la melancolia. Es cuando recuerdas viejos momentos, viejos hechos, ya sean buenos o malos, se te apelmazan de golpe en la mente haciéndote recapacitar, explorar el famoso "que hubiese ocurrido si...", pequeños detalles que en el día a día ni tienen la mínima importancia, y sin quererlo mirando por la ventana la lluvia resbalar por el cristal, tranquilo en casa, nubes grisáceas,... te revuelcan en tu pasado, y a veces incluso en tu futuro.
Todo ser que halla pisado la vida, ha pisado en algún momento este hecho, no te sientas mal, ni extraño, tampoco te creas que es negativo, al contrario; en ocasiones esas reflexiones te llevan a cosas realmente increíbles y maravillosas, que nunca sabes cuando podrían serte útiles.
