Si.
Quiero verte, quiero tocarte y que estés a mi lado, quiero abrazarte y no soltarte agarrándome con todas mis fuerzas, quiero que estés aquí a mi lado.
Me apetece verte, me apetece tocarte y que estés a mi lado, me apetece abrazarte y no soltarte agarrándome con todas mis fuerzas, me apetece que estés aquí a mi lado.
¿Que si acabo de repetir el párrafo? Si. ¿Y qué, te importa? El texto es mío, y escribo yo, asique yo decido lo que escribo.
Quiero verte, quiero tocarte y que estés a mi lado, quiero abrazarte y no soltarte agarrándome con todas mis fuerzas, quiero que estés aquí a mi lado.
Me apetece verte, me apetece tocarte y que estés a mi lado, me apetece abrazarte y no soltarte agarrándome con todas mis fuerzas, me apetece que estés aquí a mi lado.
Lo escribiría mil veces a ver si te das cuenta. Pero es que me apeteces, y ahora mismo me apeteces mucho, tanto como ningún otro desde años.
Y me apetece decírtelo, y que lo leas, y que sepas que eres tú. Que eres tú el que ahora me apetece.