¿Qué siento? ¿Siento?
A veces nos olvidamos -los humanos- de sentir.
Nos olvidamos, y nos damos cuenta de que no sentimos, justo, cuando sentimos la ausencia de sentimientos. ¿Contradictorio verdad? supongo que así es como funciona el sístema límbico, sin sentido.
No solo es común olvidarse de los sentimientos propios, sino de los ajenos. Puede ser por varias razones, una de ellas es cuando la estabilidad emocional de uno mismo absorve la total atención del propio ser, y deja de lado a los demás seres, ignorando así los sentimientos ajenos. En otras palabras, cuando estamos tan centrados en nosotro/as mismo/as prestamos menos atención a los demás, y eso puede ser igual de negativo que el olvido personal.
La historia es, que en un momento determinado se me enciende una bombilla de alerta. La alerta de que tengo la extrema necesidad de conocer el estado sentimental de una persona [primera deducción: la persona me importa]. Me explico, el contanto humano crea un intercambio de emociones, las relaciones humanas son un constante baile de energías. Gracias a ello podemos percibir como "está" una persona, percibimos sus sentimientos a través de sus actos, sus palabras... pero no siempre con la misma intensidad. He aquí el dilema, en el momento en que el intercambio de información ha sido mínimo, o la atención estaba fijada en otro punto -como he descrito en el segundo párrafo- se crea un vacío de conocimientos respecto a los sentimientos de un ser (desconocimiento de las emociones ajenas que suelen ser conocidas).
Así fue; noté esté vacío, me dí cuenta de que repentinamente, al pensar en determinada persona, desconocía sus necesidades en ese momento, y no es que siempre sepa que necesita, tiene, le falta, quiere o hace, es que me dí cuenta de que no lo sabía porque llevaba demasiado tiempo sin preocuparme por el estado de determinada persona. Y si tanto me importa esa determinada persona ¿porqué no he sabido de ella?, seguramente porque tenía otras cosas en la cabeza.
Pero es en el mismísimo instante aquel, cuando te preguntas ¿y si necesita algo, y sí necesita ayuda?, es lo que tiene querer ayudar a alguien, que un despiste así, puede ser razón de riesgo [segunda deducción: posible sentimiento futuro de culpabilidad].
En mi opinión, lo importate es darse cuenta del fallo cometido y aprender de él. Por consiguiente, detectar la dejadez sobre otro ente, en este caso, corresponde con hayar el resultado de la ecuación, ó, lo que es lo mismo, dejando un lado el parafraseo y las metáforas absurdas a las que me gusta recurrir casi a diario; me alegra haberme dado cuenta de que he estado ausente y he sentido esa falta de emociones, porque me ha hecho ver que existe una tendencia a tener esas emociones presentes, y de no ser así en un periodo demasiado extenso, me alarmo con la incomodidad [tercera deducción: por costumbre o por gusto tiendo a conocer el estado emocional del sujeto -sinónimo de: preocupación-].
La historia concluye como la mayoría de mis historias; con palabras. Ya sean escritas o dialogadas, en el momento en que algo tiene que salir al exterior, sale. No dejamos dudas guardadas, no vaya a ser que luego no podamos reolverlas... Por ello la resolución de este problema fue dialogar con el sujeto en cuestión.
Y bien amigos y amigas, hasta aquí el discursito del día.
Como suele ser; un breve análisis de mi propia mente. Análisis que no puedo hacer más que proyectando por escrito.
Hasta pronto.