martes, 15 de julio de 2014

Somos dos colores de gama inversa

Le gusta andar... Lo hace con calma y pausada, mas es porque lo disfruta. Se para en medio de la conversación, gesticula, y continúa el paso.
Me agradan esos pequeños detalles que caracterizan su personalidad, así como su infinito odio a las matemáticas. Ya cuando teníamos once años, cuando aprendíamos a dividir... o con las simples fracciones, limitaba sus notas a seises. Nos sentábamos juntas en la parte trasera de la clase y hablábamos como no hay dos, la profesora no hacía más que mandarnos callar.
Sabes quien es porque oyes su risa y la reconoces, porque la ves tan coqueta con su largo pelo castaño que no dudas. Es una de esas personas que dejan huella en tí, y si la cuidas, la huella puede ser eterna. La sensibilidad que la caracteriza la hace especial, pues una simple frase puede hacerla reir, o llorar, pero para eso esta su carácter, para hacerse respetar ante cualquier ofensa, ¡y vaya si lo tiene!
Amante de las letras... Chica que tanto se diferencia de mí, somos polos opuestos, colores de gama inversa, somos frío y calor. En su lista de reproducción encuentras ritmo y movimiento, bachata y electro. Mientras que solo un amante del rock o el folk soportaría mis melodías. Ir de compras es como si fuésemos una pareja hetero; ella coqueta y femenina, yo buscando rebajas en la parte de hombres.
Hablemos de sus pasiones, el chocolate. Oh el chocolate, su perdición, como los hombres, bien formados, altos y musculosos -otro gusto que nos diferencia-. Pero a pesar de todas estas diferencias, tenemos mil similitudes: hemos estudiado en los mismos centros, pisado las mismas fiestas, bebido de la misma botella, hemos compartido secretos y risas, y casualmente, nacimos con dos días de diferencia.
Esta de quien os hablo, es una de esas chicas que puede sorprender a quien quiera conocerla, una persona que puede ser la más borde, o si te acercas, te parecera la más simpática. Una buena compañia para charlas o paseos, una buena compañera para vivir la vida a lo loco pero con coco, porque se puede desfasar, sabiendo lo que se hace...
Hago mención a una de sus más reconocidas citas, cita que mi misma madre le aportó a su conocimiento; los que tienen que estar juntos, se van a juntar (o algo parecido).

No tengo nada más que decir, porque tengo tanto que decir de ella, que esto simplemente debía ser una introducción, y si quereís conocerla un poco más, buscadla por las calles, con un tinto en mano, o a mi lado.

viernes, 11 de julio de 2014

Mi vagabundo favorito

Vagaba por las calles como si el suelo fuese un cuadro, mirándolo sin pestañear. Dibujaba muecas en su rostro, cualquiera deduciría que se trataban de conversaciones imaginarias en su mente.
A veces arrastraba los pies, como harto de sí mismo. Es de esas personas que nunca dan un sí por respuesta, a menos que se lo piense mucho. Es cuidadoso con los detalles, como el respeto hacia el mayor. Pero luego es intolerante a la homosexualidad. Le gusta reírse de los demás y de si mismo, pero siempre llevar razón. Incrédulo, pues se ve ser perfecto. Mas es el ser más desorganizado que he conocido nunca, no puede mantener una mesa recogida, y mucho menos sus ideas. De horarios ni hablarle, que no entiende. La improvisación es su mayor dón... Las salidas improvisadas siempre en el momento adecuado, y las sorpresas momentáneas también. Vive por y para sus placeres, placeres irreprochables como son la música, la comida, la cerveza, el tabaco y su tabla. Y las malas influencias, como los yonkis, que le pervierten.
Le da la vena artística de vez en cuando. Saca un spry o un posca, o un simple lápiz y dibuja el mundo, el mundo que tiene él en su loca cabeza. Pintar, su hobbie. Pero donde tiene ahora los codos puestos, es en la carrera de filosofía, la cual le ha convertido en uno de esos hombres de interesantes deducciones éticas.
Os invito a conocerle. Es de esas personas que dejan huella en tu vida, que solo una vez hablar con él bastaría para animar una tarde. Todo lo que hay en él es bueno y maravilloso, pero no dudo al decir, que lo mejor que tiene, son sus sudaderas, oh, geniales sudaderas anchas y mulliditas. Mencionar algún defecto es complicado, aunque como todos, los tiene, quizás el peor de todos, sea su debilidad por las mujeres. Aunque para ser un defecto, viene siendo bastante leve.
Si algún día le reconocéis, sabréis de quien hablo, pues no es difícil conocerle, literalmente hablando; vaga por las calles cabizbajo pero a la mínima que le dejas caer un "hola" se abre como nadie, y de antisocial le falta el 'anti'. Es la persona más amistosa que conozco, siempre alegre, pero con carácter, dispuesto a conocer gente nueva y con el corazón más grande de la galaxia.

Esta entrada te la dedico a ti, como te prometí, mi querido vagabundo ;)

jueves, 10 de julio de 2014

De verde y altos árboles se trataba

No llovía, pero tampoco irradiaba el sol, hacía esa temperatura exacta para decir "estoy a gusto".


Me tocaba tirara a mi. La piedra que más lejos llegase ganaba, y el ganador le daba un trago a la botella de Ron Brugal que había en el suelo. Un trago de aquella bebida asquerosa, a palo seco, como quien bebe alcohol 96*, realmente repugnante. Pero a ellos les gustaba, el grupo que había a mi alrededor disfrutaba con una buena botella de ron y un cigarro en mano. A mi me valía con el cigarro, pero el juego incluía la bebida.
Dejamos a un lado los frondosos árboles, rectos e iguales y comenzamos el regreso. Había sido una tarde entretenida, con la guitarra en mano, las tiendas de campaña, las brújulas y sin cobertura, lo que más me agradaba, pues por una tarde habíamos estado un grupo de jóvenes juntos, sin telefonía móvil, sin mensajes con personas que están a cien kilómetros, y hablando cara a cara sin teclear un segundo.
Por eso nos gusta salir allí, porque desconectas del mundo y el mundo desconecta contigo. Solo un instante en que la naturaleza te brinda su mejor cara y te alegra el día.
Pudimos haber dormido allí, pero uno de nosotros se dejó la comida en casa, y lamentablemente, no estamos entrenados para cazar. Fue bonito oír tres minutos el sonido de los pájaros, el viento y el río, sin voces humanas, sin timbres de whatsapp, sin coches o aviones... Fue bonito saber lo que es la naturaleza en lo más puro y verde de la virginidad del monte.


Y gran día aquel.
Aún así diré, la montaña, los verdes árboles... Es maravilloso, es increíble, y ver el mundo desde la cima, alucinante. Pero tengo claro, que soy una chica de mar. Nací y moriré, por y para el mar, por el agua incolora, por mirar al horizonte y no tener límite, por caer y hundirme, eso sí os lo aseguro, el océano es mi hogar.

Ella es como fuego intocable, como viento incoloro

Dicen que si miras al mar verás su reflejo, que te sientas en las sombras y no parece estar lejos. Muchos rumores narran la historia de la señorita, que solo los hijos de las olas pueden verla. Existe esta leyenda porque alguien la contó, y cuenta el que la cuenta que no es obra de ficción. 

Me enteré hace poco de este hecho, y es que existe un ser que vive en el océano, bajo el agua. Tal es su poder, que o bien caes en su trampa de amor, o bien huyes de ella. 
Este ser se viste de mujer, y tiene el pelo color alga, sus pies se mezclan con la arena y tiene manos de seda. No lo confundan con una sirena, no nada ni rema, se desintegra con el viento, no es material, no es palpable, es una mujer hecha de nubes. Cuenta la leyenda que tiene espíritu liberal, que no se la puede encerrar, siquiera dibujar. Es tal su transparencia que en días soleados la luz nubla tu vista y así no la verás. En las noches puede aparecer, a los hombres olvidados, que bajan a la playa para mezclar sus pensamientos con el sonido de las olas, los coge por las piernas y los hace volar, que desde que eso sucede, ya solo quieren bajar a verla, la buscan desesperados. 
Pero el truco de esta criatura; el de no dejarse ver, es que solo acude a quienes no la buscan. El problema está en que ella te encuentre, o huyes sin querer volver, o si tus sentiemientos son profundos, acabarás loco por reencontrarla. 

Hubo, hay y habrá, hombres que desean abrazarla, pero los pobres ingenuos no saben que el viento no se abraza, tan solo te abraza él. Pues esta mujer es viento, es música y es luz, es fuego intocable, es como un sueño inalcanzable.
Pero a pesar de todo, insisto; solo se les aparece a quienes no la buscan.
Y si crees que el agua te observa... Te ha encontrado.