Lo miraba de arriba abajo, con cuidado y disimulo, pero inconscientemente,
no sabía porque, pero esa sensación le gustaba, la evadía a otra parte, hasta
que uno de sus amigos le dijo, “ei! Que miras ee”. Yo observaba todo desde la
otra parte de la clase, estaba apoyada contra la pared, de espaldas a ella, no
me movía, la gente ignoraba mi presencia, pero yo lo veía y oía todo. La chica
sentada en su silla, sin importarle lo que sus amigos hiciesen, mostró un tono burlón
ante ese engendro entrometido, quien al parecer tenía una estrecha relación de
amistad con ella. Pude pensar por un momento “pobre chiquilla, como se burlan
sus amigos” pero me di cuenta de que no era mas que una sutil y amistosa broma,
sin apenas valor. La muchacha no apartaba la mirada de aquel joven, galán, y
amigo que iba de un lado a otro de la clase persiguiendo a Fulano. Éste que
antes os he nombrado como engendro,
es Aquel y esta perdida enamorada, es Ella.
El Galán, moreno y simpático compañero, era en este momento
el foco principal de Ella, quien al parecer no prestaba la más mínima atención al
resto de personas que la rodeaban, en ese entorno educativo, luminoso y con
cierto olor a joven deportista; también conocido como clase. Aquel estaba
mirando y susurrando junto a su otra amiga Laotra, hablaban sobre el futuro que
Ella y Galán tenían juntos. -Pero si apenas se conocían, como iban a estar
juntos. Y aparte un chico como ese tendría miles de mujeres a las que enamorar,
como perder el tiempo con una desconocida- Parecía que en ese entorno escolar
juvenil, cada grupillo tenia su mundillo, pero en el fondo todos esos mundos
estaban interconectados…
Bueno os diría que la historia acaba aquí, os diría que no
se me ocurre que mas escribir, os daría millones de escusas… Pero la verdad es
que lo que pasa después, no esta escrito, aun no se ha vivido, de modo que tendréis
que esperar si queréis leer más, pero claro, todo tiene que pasar a tiempo, sino no habrá cuento….