Hay ciertas cosas en la vida que no podemos olvidar, así como cuando una canción muy pegadiza no te deja en paz durante todo el día, pues eso me pasó a mi con una mirada...
Fue una mirada que se me pegó a la mente hace mucho tiempo y que aún saboreo, y no porque fuese pegadiza, como una canción, sino porque era una mirada única, una mirada penetrante, una mirada cariñosa y real, amistosa y segura, no era una mirada teatral, era de verdad, no era una de aquellas que se practican mil veces frente al espejo, era fiel, era verdadera, reflejada directamente del corazón. No solo me sonreía con la boca, me sonreía con los ojos, brillantes y preciosos. Quizás esa imagen solo se me mostró durante unos segundos, pero en mí pasaron horas, era una sensación nueva, algo maravilloso, era la mirada más tierna que mis ojos han experimentado jamás. Era tal... aquella mirada color castaña, aquella sonrisa, era... Nunca sabré describirla a la perfección, nunca sabré si la volveré a ver, pero algo si se, esque esos ojos marrones siguen aún en mi corazón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario