martes, 22 de enero de 2013

Para, piensa, habla.

PARA!
Ahora piensa, analiza y estudia brevemente tus palabras, aclara tus ideas e identifícate con lo que vas a decir, ahora y solo entonces, podrás hablar. Ya puedes decir lo que quieras, pero recuerda; no hables sin pensar lo que vas a decir. 
Nunca sabes cuando podrás arrepentirte de lo que dices, y no creo que quieras arrepentirte segundos tras abrir la boca, ¿no?
 

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