Vuelves patinando a casa, con los cascos puestos y la música lo suficientemente alta como para no oír el ruido de la sociedad.
Cada impulso que doy con la pierna derecha, es un suspiro. Entonces ambos pies sobre la tabla me dirigen a ese lugar conocido como "mi hogar". La brisa me remueve el flequillo, tengo las manos libres, sintiendo la velocidad.
Pero a la vez que todo esto ocurre voy pensando, voy pensando sobre aquello en lo que no debería pensar...
Como pasa el tiempo ¿no? es querer a alguien, o perder algo y entonces te das cuenta lo que significa cambiar la página del calendario cada mes. Querer a alguien, y querer decírselo pero que no te escuche, porque no te quiere escuchar. Hacer cosas incorrectas y arrepentirse, cuando te dan la nota del examen, mirar las fotos del anterior verano y pensar que será tan diferente esta vez, recordar lo mucho que le quisiste y ahora ni palabra...
Es la vida, eso es lo que toca vivir.
Yo pensaba, en alguien en concreto, una persona a la que quise y quiero, una persona a la que pude haber besado hace mucho, pero entonces no le quería más que a un amigo. Una persona con la que me equivoqué la primera vez que le juzgué. Pero sigue siendo un idiota. Un idiota que nunca me escuchó, ni me escuchará. Un ente al que creo no entender; el dilema no es que yo no le entienda, el dilema es que piensa exactamente lo mismo que yo; y eso es lo mas confuso en realidad. Es una pieza más en el juego de mi vida, pero es una pieza diferente... Y se va, se va el tiempo suficiente como para que todo cambie; que por una parte me alegro, aunque por otra no. No es problema que se vaya, problema es que se va y yo nunca pude decirle las cosas claras. Le propuse un trato, el de dejar definitivamente la situación incómoda que había, pero es un ente cobarde. Mi otra opción era avanzar, pero es un ente cobarde. Le pedí del más sencillo modo que me escuchase, pero es un ente cobarde. Le quiero, y quería pasar momentos únicos con él, pero es un ente cobarde. Le quise de un modo único, solo he querido así a dos personas a lo largo de los 16 años que llevo respirando.
Yo fui valiente, afronté el miedo y estaba dispuesta a cambiar las cosas; pero él... él es un ente cobarde. Aquí el inconveniente de esta situación no es el 'se lo digo no se lo digo', aquí, el inconveniente son las escusas, las escusas que él pone para que tarde o temprano tenga que reclamar.
Y hasta que esas escusas no vuelvan cada una a su lugar, habrá dos cabos a medio atar. Que se vaya, sí, pero cuando vuelva que no piense que estaré ahí para escucharle. Cuando se haya ido se habrá acabado mi simpatía si no ocurre nada antes. Y no ocurrirá, porque es un ente cobarde, que nunca dará la cara.
¿Que me jode? claro que me jode, pero no me jode que se vaya, o que no vuelva, que sea cobarde, que no de la cara... lo que a mi me molesta es que si de verdad hubo una oportunidad que se quede en el aire, eso es lo que me jode. Porque si esta harto de mi y de verdad no quiere nada; él sabe perfectamente lo que tiene que hacer. El problema esque yo ya pasé por una situacion como esta: yo le queria y él me queria, pero ninguno dió la cara y al final todo se quedó en el aire. Eso es, mis queridos lectores, lo que me jodería de verdad.
Y sigues patinando y en tu mente aparecen otros temas, temas como el hecho de que todo pase tan deprisa, el hecho de recordar cuando entraste el primer día al instituto, enorme, imponente, un laberinto, algo nuevo, gente nueva, "estudiar", "ser mayor"... Y ahora... ¿ahora que? ahora te vas, te vas seis años después, recordando el primer día, como si fuese la mañana anterior... ¿jode eh? jode que todo lo que parecía bonito se acabe ¿no?. Sí, pues eso es la vida, eso es la puta vida, lo bonito se acaba, y lo malo también. Pero tranquilos... aún quedarán cosas bonitas y feas que aun no han empezado.
Llegas a casa. Destino final, entras por la puerta bajando el volumen de la droga musical, y en tu habitación no te espera nada más y nada menos que el maravilloso horario de examenes, ese papelico emborronado en el que fijarás toda tu atencion esa tarde... Sí, estudia. Decían que estudiásemos, decían que hiciéramos los deberes, decían... decían... Aprende: hagas lo que hagas no te arrepientas nunca, porque nada es en vano. Si en su día no aprobaste, no te arrepientas, será una enseñanza, si en su día no fuiste a clase, no te arrepientas, seguro que valió la pena, si no hiciste lo que debías, por algo será, si tomaste la decisión equivocada... eso nunca, las decisiones te llevan a otras decisiones, no existe la diferencia entre buena y mala elección.
Relájate, despéjate... haz lo que te gusta y lo que de verdad quieres hacer... porque tu vida, tu mañana, va a depender de lo que hagas hoy.
Y si te quieres tirar en paracaidas, adelante, te animo, si tienes miedo de ello, hazlo, supérate, que nadie te lo impida.

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