Lo nuestro fue fácil.
Un juego.
Éramos dos seres solitarios, sin nadie al lado.
Es muy fácil dejarse llevar, y es fácil que el roce haga chispa.
Lo difícil es controlar el fuego.
Pero de eso no tuvimos que preocuparnos,
porque pasó,
solo creamos una pequeña chispa,
lo suficiente como para jugar un rato con ella.
Y es que es fácil actuar por instinto
y sin pensar.
Y que lo nuevo atrae
y la soledad busca compañía.
Lo fácil cansa,
bueno,
eso a nosotres que somos de esta sociedad.
Pero entonces,
sí,
lo fácil cansa porque nos van los retos.
Nunca fuimos un reto el uno para el otro.
Solo son factores que explican nuestro juego.
Un juego breve, divertido y comprensible
desde mi parecer.
Pero un juego acabado.
domingo, 21 de febrero de 2016
Nuestro juego fácil
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