Mi padre dice que no debería de publicar estas historias, relatos cortos en el blog. Piensa que alguien podría copiarlas y hacer de ellas cuanto yo no he hecho. Que podrían robarme las ideas y apropiarse el mérito de redactarlas.
A lo que dije: lo sé, no me gustaría que nadie hiciese eso, que alguien apareciese un día presentando mi escrito como si fuese suyo. ¿Pero que voy a hacer? ¿hacer como he estado haciendo todos estos años, escribiendo historias que acaban guardadas en una carpeta, al fondo del cajón? Sí, podría hacer eso, y de pronto un día sorprender a alguien mostrándole todo cuanto he desarrollado en papel, podría, pero creo que es preferible que alguien lo lea ahora, que alguien, si esque a alguien le interesa, disfrute con estos cuentos. Que algunos son inventados, otros reales y vividos, otros mezcla de ambos... simplemente en dejar que la mente escriba y los dedos pulsen las teclas. Al fin y al cabo, ¿que es el arte de la improvisación?
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