Es curioso, el modo en el que ocurren las cosas, tu vida diaria no es mas que un curioso modo de percibir sensaciones constantes.
Andando por la calle puedes sentir muchas cosas, puedes ver, oir, tocar e incluso oler diferentes "cosas" de este planeta.
Se dice que una imagen vale mas que mil palabras, pues es posible que la historia que os vaya a contar a continuación redacte claramente esta teoria:
Comienza con una muchacha, cuyos pies cansados andaban cual lagartos sedientos arrastrandose por el suelo. Cabizbaja, la muchacha se recoloca los auriculares y sube el volumen de la musica. A su alrededor se podían ver distintos tipos de personas, altos, bajos, jovenes y viejos, asi como animales y coches, muchos coches. No intento describiros un paisaje en plena ciudad, sino un lado aislado de la cuidad, una pequeña esquina de la cuidad.
Mira hacia arriba para saber que la rodeaba, mejor dicho; para ver lo que la rodeaba -dado que ya sabia lo que habia-. Con aspecto cansado gira sobre sí misma en busca de caras conocidas. Allí estaba, un joven adolescente de su misma edad aproximadamente, quien observaba, lo que debia ser; la pantalla de su movil, al otro lado la chica que cada dia sentada allí, se comía una piruleta de fresa y finalmente, al borde de la acera vió a la viejecita que parecía hacer la compra todos los viernes a esa hora. Ingnorándolo vuelve la vista al suelo.
Tras un rato, se mueven, la muchacha busca algo, quizás un sitio donde sentarse. Mirando a su alrededor descubre una mirada, unos ojos que no puede ignorar, se queda mirándolos, los contempla, aquellos ojos la contemplan a ella. Era como si las miradas hablasen, porque ambos sin pestañear apenas, sin mover la vista ni abrir la boca, se decían mil cosas. Mil cosas que quizas ninguno querria haber dicho, pero cuando alguien te mira a los ojos ve todo cuanto sientes, porque no hay mayor desvelador de secretos que unos ojos atentos. Entonces un hombre interrumpió aquel instante con un simple "toma". Ambos bajaron la cabeza, escondiendo lo que acababan de enseñarse, y no volví a saber más.
Yo observaba esto desde el otro lado, estaba sentada casi en medio de la situación, y pude ver lo que ocurrió entre ambos personajes. Lo más curioso es que nadie más se enteró, cuada cual vivía su vida, andaba por su camino sin fijarse en pequeños detalles como estos. Y yo sí, yo lo ví todo. Y me encantó.
Solo espero volver a ver a estos jóvenes algún día, y espero, que ese día estén juntos.
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