Y de pronto te das cuenta de a quien tenías delante, tanto tiempo entre palabras. Y porfin lo he comprendido, por falta de entretenimiento, entro en estados de pensamiento, incómodos y melancólicos, pero no es cuestión de casualidad, mas todo tiene un sentido. Y he caído en razón y he caído en la cuenta de lo mucho que te quiero, que por mucho que me mienta ahora te echo de menos. Me gustaría volver a verte, y hacer las cosas bien, porque tu fuiste valiente, no como otro que conocí. Tu supiste darme cariño sin temer a mi reacción, respondiste con buen gesto. Y te digo lo que pienso, que tan tarde cuenta me dí, y he de admitir que fui esta vez yo, la que actuó cual cobarde, la que actuó mal, y te pido perdón.
Sinceramente. Nunca te entendí.
Creí haberlo hecho cuando porfin me comprendí a mí. En realidad no hiciste nada y yo demasiado. Basaste tus días en jugar a aguantar,
a ver quien ganaba y quien duraba más. Quizás te gustó y fue divertido,
pero llegó un punto que había que acabar, no se puede jugar sin parar,
hay mucha vida para echar fichas y tableros, para poner cartas y
apostar. Y un día lo dije: siempre juego con un as. Y en el bolsillo lo
llevo, porque nunca se sabe cuando se tendrá que echar, cometiste el
error de pensar que era eterno. Yo ya me había hecho a la idea, y poco
dolía, demasiado tiempo pensando en la mierda que vivía. Con otra
jugaste, y no me quejé, de hecho me alegraba, saber que el juego se
acababa. Pero volviste, porque solo era un juego, era tú juego. Entonces
fui yo quien se fue, y volvió, pero volví diferente, volví para cambiar,
tu no querías cambiar nada, solo querías jugar.
Viniste de buenas, y se que me quieres, viniste por bien, y se lo que buscas. Pero la vida es injusta, y no lo hago por mantener esa ley, lo hago, porque no quiero engañarte, no quiero mentirte y hacerte sentir mal, de hecho, creo que deberías olvidar. No soy mala, o al menos no lo intento, pero no puedo disimular algo obvio. Y obvio es que no me fio. Pues no me proporcionas la seguridad suficiente como para guardar en tí mi confianza. No intento ofenderte, cuando digo lo siguiente, solo intento que sepas que vas de frágil y todo es mentira, en realidad eres fuerte, solo quieres que sea la debilidad de los demás ante tí, la que te "arregle". Haz lo que quieras, es tu vida, pero no me pidas que te crea.
Mezclar todo junto, hablar de dolor, de cosas que ocurren, de la tentación... Hablar por hablar, pensar por pensar, pero al final da igual hacer un melange de todo ese humo que hay en tu mente, eres tú quien puede y sabe separarlo, servírselo a los demás de este modo, no afecta en absoluto a tus propios pensamientos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario