Tengo las razones suficientes para definirme como me defino. Como; en resumidas palabras: un desastre con patas. Tras esto, yo:
Tengo en mí dos estados, dos estados extremos, sin punto medio; o estoy bien o estoy mal. Bien me hallo en un estado eufórico (bueno), o un estado depresivo total. Estudiando ambos estados he logrado definir cada uno:
El estado de felicidad es aquel en el cual paso de todo. Tengo esa filosofía de "vive y se feliz", luego sigo sabiendo que soy una mierda, pero me resbala, hago que todo lo malo no me importe. Si suspendo pienso "bah, otra vez será", y así con todo. Simplemente nada me importa, ni la opinión ajena ni mis propios problemas. Ese es el estado que ocupa el 80% de mi vivencia. Pero... está el segundo estado, que en menor porcentaje vital, me afecta más. El momento depresivo, por llamarlo así, en el que sabiendo que soy un desastre, todo me afecta, al contrario que en la primera fase, aquí todo es negro, y todo me entra directamente a hacer daño. Entonces nada me resbala, si suspendo pienso "estoy acabada" y no tengo esperanzas en nada, no puedo ignorar nada. Me deprimo y caigo.
Esto es lo que me lleva a entender que no puedo establecer un equilibrio en mí. No tengo un estado en el que haya hechos que me resbalen y otros que me afecten. Como muchas personas, por poner el ejemplo de los exámenes; si suspenden están tristes y jodidos, pero luego piensan venga, en el siguiente lo saco, y van y lo hacen. Yo no tengo ese estado; o me importa una mierda y viva la vida, o me meto en un agujero sin salida. Que al final me está llevando, a ser justo lo que digo: un desastre. Porque no consigo nada.
Dicho lo esto... encuentra el equilibrio y encontrarás la felicidad. Y si esto te sirve como ejemplo, bien. No vayas una persona hiper, mega feliz siempre, porque el día que te caigas no solo se nota mucho, sino que, a tí te afecta el doble. Tampoco vayas de persona deprimida y triste porque te pierdes sonreír, y en otras palabras, si vas triste se te pasa la vida y no habrás hecho más que sufrir. Luego establece en tí un equilibrio, un castigo cuando haces algo mal es recomendable, y una sonrisa cada día se agradece. Así combina los sentimientos del modo adecuado y obtendrás la vida adecuada.
No dejes que todo te resbale, ni permitas que todo te afecte.
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