domingo, 15 de diciembre de 2013

Helena Bonham Carter

Helena Bonham Carter: "Me llevó tiempo asumir que soy una mujer con curvas"

Paradojas de Hollywood: rechaza sin pelos en la lengua los estereotipos de belleza del cine y pronto encarnará a Elizabeth Taylor para televisión.

 

Una mujer real. «Muchos se sorprenderían al saber, por ejemplo, que me encanta cocinar. Cuando era más joven estaba siempre a dieta, obsesionada con mi imagen y todo eso. Pasado el tiempo, te cansas de estar constantemente intentando encorsetarte en una cierta imagen. Ahora prefiero tener curvas. Me ha llevado tiempo contar con la suficiente confianza para entender que soy una mujer y no obsesionarme por lo que otros piensan acerca de mi apariencia. Ahora no me preocupo por ese corsé que impone que, por ser actriz, tienes que ser una sex-symbol». Y eso, obviamente, deja pista libre a meterse en la cocina y disfrutar entre fogones.
«Tim tiene muchas cualidades, pero la cocina no es una de ellas. Así que le dejo que prepare las bebidas. La cocina me relaja. Colecciono libros de recetas y me encanta lo de preparar un plato, reunir todos los ingredientes y tomarme mi tiempo para hacerlo. Guardo los recetarios en la mesilla de noche y, a menudo, intento encontrar sugerencias interesantes de los grandes chefs antes de irme a dormir».

A sus 47 años, una edad crítica para muchas actrices de su generación, le siguen llegando papeles por los que suspiran muchas compañeras de profesión. Y mientras aún resuenan los aplausos de la crítica por su interpretación como miss Havisham en el remake deGrandes esperanzas, la actriz ya anuncia el próximo estreno de Burton and Taylor, un telefilme para la BBC en el que saca su lado más femenino para encarnar a la incombustible Elizabeth Taylor. Con su trayectoria cuesta creer que no es actriz de carrera. Nunca estudió arte dramático. Lo suyo es casi accidental.
Desciende de una distinguida familia británica cuyo tatarabuelo fue el primer ministro H. H. Asquith. Pero acabó interpretando las vidas de otros. Y, durante una etapa, eso la hizo sentir insegura. «Con el tiempo he ganado autoconfianza. De joven creía que no me merecía tener ese éxito. Estaba demasiado expuesta. Llegué a paralizarme con mis propias dudas. Ahora sigo siendo bastante crítica conmigo misma, pero me he relajado. No me tomo las cosas tan a pecho y mi vida es mucho más rica. Actuar, en el fondo, es hacer como que eres otra persona. En nuestra sociedad hay mucho de interpretación. Y yo hago eso, actuar. Me pagan mucho dinero por este trabajo, así que he de ser responsable y tomármelo en serio. Pero, a la vez, me digo: ‘¡Dios, no se trata de ganar un Premio Nobel!’».

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