Hoy le escribo al viento, al incoloro e insípido viento.
Viento, amigo mío, solo tengo una petición, transmite un mensaje. Te escribo aquí, amigo viento, porque necesito que transportes mi mensaje a una personita de este planeta.
Dije que volvería a mirar tus ojitos una y otra vez. También, que volvería a caminar con los dedos sobre tu espalda, y que no dudaría en repetir varias veces el camino de besos por tus clavículas.
Juraría haberlo dicho en voz alta, pero creo que me equivoqué, nunca salieron esas palabras de mi boca, porqué solo lo pensé. Entonces me corrijo; pensé que volvería a mirar tus ojitos una y otra vez. También, que volvería a caminar con los dedos sobre tu espalda, y que no dudaría en repetir varias veces el camino de besos por tus clavículas. ¿Que distinto suena ahora, no? Suena casi como un imposible.
Curioso el lenguaje, que solo un verbo puede imposibilitar una acción.
Entonces quizás este mensaje ya no deba ser enviado, sencillamente porque por mucho que le llegue al receptor, no tendrá fin alguno, simplemente el de informar que cometí un error al pensar sin hablar.
_borrar_
Reescribo:
Hola. Estaba recordando el otro día... te manifestaste en mi memoria -solo creo que no es mala idea decírtelo.- Tal vez te interese saberlo, aunque no se trate de una información vital, podría simplemente hacerte reflexionar, o como dirían los Celtas Cortos, "espero que mis palabras desordenen tu conciencia". Entre el humo de recuerdos se me apareció la idea de volverte a ver, solo de verte y repetir aquello que en su día "no estuvo mal". Aunque claro, únicamente te presento aquí una descripción de aquel instante en mi mente, no me gustaría hacerte creer que esto es una petición de reencuentro. Mas si te lo planteas... quien sabe... quizás el destino, simplemente vuelva a unirnos.
Hecho. Si no me equivoco (de nuevo), ese sería el mensaje a enviar.
Viento amigo, haz tu parte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario