lunes, 10 de noviembre de 2014

Un mensaje a los cimetagráficos

Queridos directores de cine,
os escribo directamente desde el punto de vista del público.

En el trabajo, en los juegos, en todo, en la vida en general, hay un final. Se llega un punto en el que "todo" -llamando todo a aquello previo-acaba. Y es porque... porque sí, porque no vivimos en un mundo infinito, vivimos en un mundo de cambio, que está en constante movimiento. El movimiento natural de comienzo y fin, de creación y destrucción...

tras esta breve introducción, entro a deciros, que en el cine, hay un final, un momento que si no llega solo, a veces llega indirectamente... o de lo contrario hay que imponerlo. Basándome en el ejemplo de la creación cinematográfica; si os habéis pasado años haciendo películas de una saga y habéis obtenido bastantes beneficios, en el instante en que una de esas películas baje el listón, se ha de parar. No si se trata del comienzo de un director, o de las primeros capítulos de una saga. Hablo también, de una relación temporal. No podéis pretender, directores, productores... que una película de resaltable éxito, cause el mismo efecto,ampliando la saga doce años después. No se puede. NO.

No se puede porque ese tiempo, ha sido un tiempo de cambio, de evolución, y no puede uno crear  una película que continúe una historia que tuvo gran éxito, porque, en mi opinión, es un insulto hacia los personajes, están -en mi opinión- siendo utilizados. Unos personajes (voy a apollarme en el ejemplo de Toy Story) como Woody, que se enamora de la vaquera en la segunda película, el director detiene ese romance en las siguientes, y aparece de pronto una película (aun sin estrenar) la cual tendrá como protagonistas a los más importantes, y los restantes se van eliminando, porque no se pueden acoplar en una historia, en un tiempo evolucionado. Entonces a mí, la impresión que me da, es que se necesitaban fondos, que este director y compañeros están en la cuerda floja, económicamente hablando. Entonces echan mano de sus queridos protagonistas, quienes les dieron la gloria años atrás, y deciden probar suerte.

Me lo imagino así, llega el director, le envía un whatsapp a su colega el guionista, quedan formalmente en una cafetería, y sentados cual burgueses, comienzan a hablar de "aquellos tiempos, gloriosos tiempos" y de un punto a otro, saltan al origen de la gloria, "esa película, esa genial película", cuanto dinero hizo, cuantas sonrisas creó, "como amamos y nos metimos en la piel de nuestras pequeñas creaciones"... Una conversación cualquiera entre dos viejos colegas.
La emoción del momento les lleva a la decisión (en mi opinión errónea) de intentar lograr un éxito del mismo calibre, con una producción similar veinte años después.

Conclusión final: sencilla, el tiempo que ha transcurrido mientras vosotros, directores, actores, guionistas etc etc etc despilfarrabais vuestras ganancias, aquí, los de la intrahistoria*  vivíamos nuestro día a día, hemos evolucionado y el mundo entero lo ha hecho, han cambiado las preocupaciones vitales y los sentimientos en muchos seres. Cito en primer lugar los jóvenes aquellos que a los siete años rieron las bromas de Perdigón, tienen ahora una adolescencia avanzada donde las únicas bromas que quizás rían, son las parrafadas que se oyen por las noticias cada día. Ese público actual del que os hablo, no va a estar interesado (probablemente) en una nueva filmografía de la saga de aquella que tan feliz infancia les dió. Porque esa película marcó un momento, como digo al principio, marcó un principio y un final, un etapa.
Si entonces buscáis éxito, lo hallaréis en el público que concuerde con las situaciones a grabar. Y os informo, que la generación que vivió los 90, es muy distinta a la actual, el ejemplo que confirma esta regla es muy simple, hay niños que a los nueve años tienen un teléfono móvil en su poder. - No voy a discutir aquí, ni opinar si esta situación es o no correcta.- Solo quiero remarcar el cambio que ha habido con el paso del tiempo, y como afectará esto al campo (es este caso) cinematográfico.
Esquematizadamente, la adaptación de una película cuyo comienzo data en el siglo pasado, en la actualidad, será, probablemente mal recibida por el público que la gozó en su tiempo. 

De modo que, el momento de rendirse, queridos míos, os ha llegado.

Un saludo,
y espero que os sirva de consejo a todos aquellos que tuvierais el plan de sabotear un clásico con cutres continuaciones.

Como siempre, con todo el cariño y la buena intención, Vicky.


*Intrahistoria: es una voz introducida por Miguel de Unamuno para referirse a la vida tradicional, que sirve de "decorado" a la historia más visible. Ttodo aquello que está a la sombra de lo más conocido históricamente.

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